En un movimiento estratégico para gestionar sus compromisos financieros, Petróleos Mexicanos (Pemex) ha formalizado ante la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) su solicitud para retornar al mercado bursátil. El objetivo de esta operación es la emisión de certificados por un valor de hasta 31 mil 500 millones de pesos, capital que, según los informes enviados a los inversionistas, se destinará exclusivamente a cubrir obligaciones financieras que vencen durante el año 2026. La institución detalló que “El monto de la colocación será hasta por 31 mil 500 millones de pesos en forma conjunta con las emisiones PEMEX 26 y PEMEX 26-2”.
Esta decisión se produce en un contexto de alta exigencia de liquidez, ya que la petrolera enfrenta este año el vencimiento de 18 mil millones de dólares, la cifra más elevada registrada en el actual periodo de gobierno. Este retorno a la BMV, del cual Pemex se había mantenido ausente desde 2019, se alinea con el Plan Estratégico 2025-2030 impulsado por la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo. La mandataria ha defendido que, tras la consolidación de Pemex como empresa pública, la meta es disminuir el costo del endeudamiento, el cual se encareció tras los cambios legislativos de 2013, permitiendo ahora que las amortizaciones se cubran con recursos generados por la propia operación de la entidad.
La oferta, programada para el 13 de febrero, consistirá en tres tipos de instrumentos con periodos de vigencia de entre cinco y diez años, accesibles tanto para inversionistas nacionales como extranjeros. El respaldo crediticio para esta maniobra ha sido sólido, obteniendo la máxima nota de AAA en escala local por parte de Moody’s y HR Ratings. Para la ejecución de este ambicioso programa, que cuenta con un techo autorizado de 100 mil millones de pesos, actuarán como intermediarios instituciones bancarias de renombre como Banorte, BBVA, Santander, entre otros, mientras que el Indeval fungirá como el representante común de los tenedores.
Este esfuerzo se suma a otras acciones previas de la Secretaría de Hacienda para sanear las finanzas de la paraestatal, como la colocación de notas precapitalizables y recompras de bonos realizadas el año pasado. Al finalizar el tercer trimestre de 2025, el pasivo financiero de Pemex se situó en 99 mil 199 millones de dólares, un saldo que arrastra las consecuencias de la reforma energética de hace más de una década, la cual limitó los apoyos estatales y obligó a la empresa a incrementar su apalancamiento externo para mantener su operatividad.
