Culmina visita de Kash Patel a México con el traslado de Ryan Wedding y Alejandro Rosales Castillo a Estados Unidos

Culmina visita de Kash Patel a México con el traslado de Ryan Wedding y Alejandro Rosales Castillo a Estados Unidos

La estancia en territorio mexicano del titular de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI), Kash Patel, concluyó con una relevante operación de entrega de dos individuos que figuraban en la lista de los diez prófugos más asediados por la justicia estadounidense. Tras sostener encuentros con mandos del gobierno federal para fortalecer la agenda de seguridad, se concretó el traslado de Ryan James Wedding, excompetidor olímpico de origen canadiense conocido como “Thor”, y de Alejandro Rosales Castillo, quien había sido capturado por autoridades mexicanas el pasado 17 de enero.

Respecto al exatleta canadiense, el gabinete de seguridad nacional lo ha señalado “como líder de una organización internacional dedicada al tráfico de drogas”, vinculándolo con el envío masivo y sistemático de estupefacientes desde Sudamérica hacia el norte del continente. La base legal que permitió su traslado inmediato hacia Estados Unidos fue que el sujeto se “entregó voluntariamente en la embajada” estadounidense ubicada en la Ciudad de México, tras haber permanecido presuntamente “escondido en México durante más de una década”, según detalló Patel en sus plataformas digitales.

Sobre la trayectoria criminal de Wedding, el gobierno de Estados Unidos había emitido una orden de captura desde finales de 2024, imputándole cargos de homicidio, tentativa de asesinato y conspiración para la exportación y distribución de sustancias prohibidas. Las autoridades mexicanas ya habían asestado un golpe a su estructura en diciembre pasado, cuando en diversos cateos realizados en la capital se incautaron dos medallas olímpicas, obras de arte, documentación diversa y más de sesenta motocicletas de lujo pertenecientes al otrora campeón de snowboard.

Por otro lado, la entrega de Alejandro Rosales Castillo ha generado interrogantes jurídicas, pues aunque estaba bajo custodia de la Fiscalía General de la República (FGR) tras su detención con fines de extradición, fue transferido directamente al director de la agencia estadounidense sin que se precisaran los pormenores del trámite legal ante un juez. Rosales Castillo, al igual que Wedding, formaba parte de los objetivos de alta prioridad por los que el Departamento de Estado ofrecía gratificaciones económicas sustanciales a cambio de datos que permitieran su localización.

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