Hablando Franco

Hablando Franco

Judith Franco Ainza

Condenable actuación de “influencer” al burlarse de persona autista

Quienes tenemos en la familia a una persona con discapacidad nos quedamos sin palabras al ver situaciones como las que protagonizó un “influencer” que agarró de su patiño o de burla, a una persona con espectro autista, y lo más condenable que muchos de sus seguidores lo aplaudieron, sin la menor gota de empatía o sensibilidad.

Es increíble que a pesar de los constantes llamados que realizan las familias para visibilizar la lucha y esfuerzo que viven día a día las personas con alguna discapacidad o neurodivergencias, una persona con esa falta de sensibilidad y con toda la crueldad haya subido a sus redes un video burlándose de otro ser humano.

Sin importar la condición nadie tiene porque burlarse de otra persona, menos de un ser indefenso y que no tiene ninguna culpa de estar en una condición que a diario representa un reto no solo para él o ella, sino para todos quienes están a su lado.

Ojalá que el individuo recapacite y no solo retire su material, sino que aprenda y tome conciencia para que lo difunda y que sus seguidores, que deberían estar avergonzados de dar “likes” o “me gustan” a esa conducta aberrante, también hagan un alto en el camino y analicen lo que están aplaudiendo.

Por lo pronto, ya una madre de familia interpuso una denuncia ante la Fiscalía General de Justicia del Estado, contra el creador de contenido Samuel Obeso, por la mofa que hizo de una persona autista frente al Parque Infantil.

Lamentablemente este tipo de hecho nos muestran lo atrasados que estamos en un tema de igualdad y el gran reto que tenemos como sociedad para ser tolerantes y respetuosos hacia quienes son diferentes en todas las condiciones, no solo en materia de discapacidad.

Todavía no se procesa el duelo y Waldo´s ya está operando en la ciudad

Con la novedad de que ya se abrieron varias tiendas de la cadena Waldo´s aquí en Hermosillo, cuando todavía ni siquiera se sabe lo que provocó el incendio y explosión de uno de los comercios en donde murieron 24 personas y 19 resultaron heridas en noviembre pasado, cuyas familias todavía no salen de su dolor.

Además, ninguna de las familias de las víctimas ha recibido una explicación, menos una disculpa y todavía peor, tampoco el resarcimiento del daño con la respectiva indemnización.

Aun así, cuando faltan meses para que culmine el juicio, ya que ni siquiera han concluido las primeras audiencias, ya los empresarios están operando como si no hubiera pasado nada y no llevaran en su conciencia la muerte de personas inocentes, entre ellas una pequeña ni siquiera alcanzó a nacer.

Los establecimientos empezaron a operar en distintos municipios, se podría decir que discretamente, pero esta semana ya abrieron sus puertas en Hermosillo y no tardará en que las 68 o 67 tiendas porque una todavía está resguardada y destruida por la explosión, retomen sus actividades.

Y no es que se pretenda que se pierdan puestos de trabajo, sino que de perdida la empresa se haga responsable, responda a las familias que perdieron a uno de sus miembros y, sobre todo, que digan qué fue lo que provocó una de las tragedias más grandes en Sonora.

No deben lavarse las manos y señalar al representante jurídico o al gerente, porque créanos que solo acataron órdenes de los propietarios, no se mandan solos, por lo que la empresa debe de responder y la autoridad no debe de convertirse todavía más, en cómplice.

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