La famosa Angélica Vale ha decidido romper con los esquemas tradicionales de separación al confirmar que sigue viviendo con su ahora exesposo, Otto Padrón.
Tras 14 años de matrimonio, la pareja optó por mantener la residencia compartida para garantizar que la rutina de sus hijos no se viera alterada por el proceso legal concluido en 2025. Este Angélica Vale y Otto Padrón: separados pero juntos representa una estrategia logística enfocada en la seguridad emocional de los pequeños Angélica Masiel y Daniel Nicolás. Durante este 2026, la actriz ha defendido esta postura como la opción más sensata para su familia, permitiéndoles funcionar como un equipo de apoyo mutuo.
La convivencia bajo el concepto de “roomies” implica que cada uno mantiene su independencia personal mientras comparten las obligaciones financieras y domésticas del hogar. Según declaraciones de la comediante, el distanciamiento físico como pareja no ha impedido que mantengan una comunicación fluida para tomar decisiones conjuntas sobre la educación de sus hijos. Esta transición gradual ha permitido que el divorcio no sea visto como una ruptura traumática, sino como una evolución necesaria de su vínculo hacia una amistad sólida.
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Angélica compartió anécdotas sobre lo cordial de su trato, mencionando que la noticia del trámite formal de divorcio llegó de manera casi casual mientras compartían la mesa. Para ella, lo más importante es que sus hijos se sientan seguros y protegidos, evitando que la logística de vivir en casas separadas complique sus actividades escolares y sociales. Aunque no es la norma en el mundo del espectáculo, este modelo de “coparentalidad” residencial está ganando terreno como una alternativa viable para familias en transición.
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En el plano individual, la actriz asegura estar disfrutando de un tiempo de calidad para sí misma, explorando nuevos intereses y fortaleciendo su bienestar mental. Tras vivir su primera Navidad separada bajo este esquema, Angélica se siente lista para enfrentar los retos profesionales que le depara el resto del año. Con humor y resiliencia, “La Vale” demuestra que no existen reglas fijas para sanar el corazón, siempre y cuando se mantenga el respeto por el pasado compartido y el compromiso con el futuro de los hijos.

