Residentes de la colonia San Benito, en distintos sectores enfrentan problemas ante la gran cantidad de comercios, y específicamente en el tramo de la calle 12 de octubre, entre Nayarit y Veracruz, donde está la clínica del Isssteson, viven un calvario debido al uso de la banqueta para exhibición de autos razer y la carga y descarga de una empresa de plafones
Marcela Gutiérrez
Recorrer las calles de la colonia San Benito, al igual que en muchas otras de la ciudad, es todo un reto para peatones y mucho más para personas con discapacidad.
En el caso particular de este emblemático asentamiento, de los más antiguos de la capital, la zona habitacional, sobre todo en la parte central de la colonia, ha sido desplazada por comercios, desde talleres, oficinas, almacenes, taquerías, tiendas departamentales, e incluso con clínicas, tanto particulares como públicas.
Entre las avenidas y calles principales, como la Veracruz, Nayarit, De la Reforma, General Piña, Monteverde, 12 de Octubre, Reyes, Zacatecas, San Luis Potosí, Zacatecas y otras, apenas unas cuantas viviendas habitadas por familias persisten, lo que implica para los residentes enormes molestias.
El ruido, olores persistentes de solventes, la falta de respeto a cocheras, lo padecen a diario quienes habitan estos sectores, mientras que más al norte son más las casas habitación que los comercios.
Ane ello, quienes caminan por el sector enfrentan a vehículos estacionados sobre banquetas, lo que obliga a los peatones a transitar sobre la calle con el riesgo que conlleva de ser atropellados por algún vehículo.
Un caso concreto se encuentra en el tramo de la calle 12 de Octubre, entre Veracruz y Nayarit, justo frente al Centro Integral de Atención a la Salud (CIAS) del Isssteson, a donde acuden derechohabientes, gran parte de ellos de la tercera edad o con problemas de movilidad y se encuentran con las banquetas ocupadas por vehículos tipo razer de una empresa instalada en el sitio, que a diario los exhibe.
La calle 12 de Octubre es vía para el paso de una ruta de camiones con el mismo nombre, e imagínese el tramo mencionado, por un lado los autos montados en las banquetas, por otro, los camiones de carga de una empresa contigua que distribuye plafones que a diario carga y descarga, más los pacientes que llegan al CIAS y no encuentran donde detenerse.
Esto ocasiona que se armen cuellos de botella, pero, sobre todo, dificulta la movilidad de quienes acuden a pie o bien, utilizan silla de ruedas para desplazarse.
Debido a ello residentes y quienes asisten al CIAS, piden a las autoridades que haya vigilancia en el sitio para que las empresas cumplan con tener un espacio propio para realizar sus maniobras y no utilicen la vía pública como extensión de sus instalaciones.

