La administración federal confirmó el uso de este mecanismo de contratación para elegir a la empresa que desarrollará el proyecto hídrico en Baja California.
La construcción de la planta desalinizadora en Rosarito, Baja California, avanzará mediante un proceso de subasta inversa, informó el gobierno federal como parte de su estrategia para adjudicar obras públicas de gran escala.
La presidenta Claudia Sheinbaum señaló que este modelo permite optimizar el uso de recursos públicos y asegurar condiciones competitivas entre las empresas participantes.
El proyecto es considerado prioritario dentro de la política hídrica nacional debido a la necesidad de fortalecer el suministro de agua en la zona costa del estado, particularmente en Tijuana y Playas de Rosarito.
La obra, a cargo de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), contempla la instalación de una planta de desalinización de agua de mar con tecnología de última generación para garantizar su potabilización.
De acuerdo con lo informado, la subasta inversa será el mecanismo principal para definir al consorcio ganador, privilegiando la propuesta más eficiente en términos técnicos y económicos.
Con esta decisión, el gobierno federal busca acelerar la ejecución del proyecto y asegurar su viabilidad en una región con creciente demanda de agua potable.
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