Sarah Khalifa, fue condenada a muerte por un tribunal de El Cairo junto con otras 11 personas, tras ser declarada culpable de participar presuntamente en una organización de fabricación y tráfico de drogas sintéticas
La sentencia establece que la pena sería ejecutada mediante ahorcamiento.
En Egipto, las condenas a muerte pasan por un procedimiento judicial antes de que puedan ejecutarse. En los casos de pena capital, el tribunal debe solicitar la opinión del Gran Muftí de Egipto, máxima autoridad religiosa del país. Aunque su dictamen es obligatorio dentro del proceso, tiene carácter consultivo y no determina por sí solo la decisión final del tribunal.
La sentencia contra Khalifa todavía puede ser apelada, por lo que no significa que su ejecución sea inmediata. La conductora ha rechazado las acusaciones y su defensa anunció que buscará revertir el fallo.
El caso ha causado gran impacto debido a la notoriedad de Khalifa, conocida por conducir el programa Mission Impossible, enfocado en temas de seguridad y delincuencia. Las autoridades aseguran que durante la investigación fueron decomisados más de 750 kilogramos de narcóticos y materias primas utilizadas para producir drogas sintéticas.
