Preservan en libro la historia de los murales de la Unison para preservar la memoria cultural

Preservan en libro la historia de los murales de la Unison para preservar la memoria cultural

Redacción Entorno Informativo

La obra reúne 13 piezas emblemáticas y reconoce a los creadores

Para preservar su memoria cultural, visual e histórica, la máxima casa de estudios del estado presentó este 28 de octubre el libro “Murales Universidad de Sonora. Identidad, arte, historia”, una obra que reúne 13 piezas emblemáticas y reconoce a creadores que han dejado huella en la plástica regional.

Como parte de los festejos del 84 aniversario, la presentación se llevó a cabo en el mezzanine del edificio Museo y Biblioteca, donde se dio a conocer la publicación realizada con el respaldo del Banco Nacional de México (Banamex) y el trabajo multidisciplinario de un equipo de 30 especialistas e integrantes del personal administrativo.

Durante la velada, el secretario general académico, Enrique Bolado Martínez, recordó que la creación del volumen responde a una iniciativa impulsada por la rectora Dena María Camarena Gómez para catalogar y dignificar el patrimonio artístico de la institución.

“Desde mediados del siglo pasado, la universidad se propuso sembrar murales en sus nacientes edificaciones, quienes impulsaron este movimiento tenían claro que el arte mural desempeñaba un papel transformador en la sociedad: sus imágenes hablan del desarrollo de la ciencia y las artes, reflejando el vínculo permanente con la comunidad”, señaló.

“En el conjunto de estas obras se aprecia nuestro vigoroso pasado, pero también el sólido presente que nos empuja a ser líderes”, expresó Bolado Martínez.

El libro fue escrito por el muralista y académico del Departamento de Bellas Artes, Carlos Sergio Ríos Villegas, y el docente investigador del Departamento de Historia y Antropología, Gustavo Lorenzana Durán.

En su intervención, Ríos Villegas repasó la evolución del movimiento muralístico en los campus de la Unison, cuyas raíces se encuentran en la Escuela Mexicana de Pintura y en la labor de artistas como Francisco Castillo Blanco, creador del vitral del edificio principal de Rectoría.

También mencionó a Héctor Martínez Arteche, por “La agricultura, proyección futura”, y a José Hernández Delgadillo, autor de “A los estudiantes, maestros y trabajadores revolucionarios”, como parte de los antecedentes de este patrimonio.

Desglosó el desarrollo plástico en tres grandes etapas, la primera, correspondiente a la década de 1980, caracterizada por una mística revolucionaria y el arte político, con piezas como “El sol y la luna”, de Ciro Sotelo, y la obra de carácter poético y científico de Roberto Peña de Ceniceros.

Describió la segunda fase, de 1990 a 2000, como una etapa de gestión colectiva y revalorización académica

impulsada por creadores como Borges y Alberto Morán, que consolidó al campus Hermosillo como una galería de arte al aire libre.

En este periodo resaltó la obra “Fin de siglo”, de Fernando Robles, galardonada con la Gran Paleta de Oro, así como la creación de la Licenciatura en Artes Plásticas en 1999.

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