Redacción Entorno Informativo
El 70 por ciento de quienes acuden a buscan ayuda son adictos a esta sustancia sintética, de acuerdo con información de la organización Hermosillo ¿Cómo Vamos?
El 70 por ciento de las personas que se atienden en los centros de desintoxicación son adictos a la metanfetamina, conocida como crystal, lo que denota la gravedad de la problemática que aqueja a jóvenes y adultos, tanto del sexo masculino como femenino.
Durante el conversatorio sobre Salud Mental y Prevención de Adicciones, convocado por la organización Hermosillo ¿Cómo Vamos? se abordó la problemática y las aportaciones a realizar desde la sociedad civil.
En el encuentro Ernesto Urbina Miranda, director general de Hermosillo ¿Cómo Vamos? expuso que de acuerdo con el Informe de Indicadores 2025 de la organización, la drogadicción se encuentra entre los tres problemas públicos que más preocupa a los hermosillenses.
Ejemplificó que de 2022 a 2024, las carpetas de investigación por narcomenudeo en Hermosillo prácticamente se duplicaron, al pasar de mil 391 a dos mil 567
Por su parte, el profesor investigador del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) y coordinador de la Mesa Temática de Salud Mental y Adicciones, Jesús Laborín Álvarez, realizó un llamado a reconocer la salud mental como un pilar de desarrollo humano y comunitario en donde las organizaciones civiles son los principales espacios de atención a este problema ante los grandes rezagos presupuestales y de infraestructura del sector público.
En el primer panel, denominado “Contexto, Retos y Oportunidades de las Organizaciones Civiles en la Prevención de Adicciones y el Cuidado de la Salud Mental los participantes expusieron cómo la prevención se vuelve más efectiva cuando se construye desde la cercanía con las familias, el acompañamiento comunitario y la formación constante de niñas, niños y adolescentes.
Coincidieron en que, aunque la Ley General de Salud y la nueva Ley de Salud Mental de Sonora ofrecen un marco prometedor, aún persisten brechas que limitan el alcance de los programas preventivos. Al finalizar la conversación, se concluyó que la prevención sigue siendo la mejor ruta, pero también la más frágil si no existe continuidad.
En cuanto a las opciones de rehabilitación los participantes describieron que, aunque la infraestructura ha mejorado en algunos aspectos, particularmente en inversión y reducción de estigma, aún resulta insuficiente para atender la creciente demanda, sobre todo en el caso de niñas, niños y adolescentes.
Durante el panel exploraron temas como la limitación de servicios especializados, los riesgos de recaída en comunidades con presencia de crimen organizado y la necesidad de protocolos más sólidos para asegurar la continuidad en la atención.
Ambos paneles coincidieron en que la rehabilitación no depende únicamente del tratamiento clínico, sino de un ecosistema de apoyo que incluya familia, comunidad, instituciones de salud, academia, organizaciones civiles, así como ciudadanas y ciudadanos comprometidos.
Para concluir, Urbina Miranda destacó que “Hermosillo requiere un modelo integral que atienda desde la prevención y el acompañamiento temprano, hasta la rehabilitación y la reinserción comunitaria”. También reforzó la necesidad de avanzar hacia políticas públicas incluyentes, que reconozcan la aportación de las organizaciones y especialistas realizan desde la sociedad civil, poniendo en el centro la dimensión humana de las adicciones, la reducción de brechas de desigualdad y garanticen atención digna y accesible para todas y todos.


