Advierte por riesgos en el boxeo ante cambios legales

Advierte por riesgos en el boxeo ante cambios legales

El presidente del Consejo Mundial de Boxeo; Mauricio Sulaimán advierte que existe riesgo de que empresas privadas puedan organizar ligas cerradas con sus propios campeonatos y restar valor a los actuales cinturones

Agencias

El boxeo ha sobrevivido a mafias, guerras, cadenas de televisión depredadoras y promotores sin escrúpulos. Ha cambiado reglas, formatos y protagonistas, pero nunca su esencia. Por eso la advertencia lanzada esta semana por el presidente del Consejo Mundial de Boxeo (CMB), Mauricio Sulaimán suena a alarma.

El presidente del CMB firmó una carta pública en la que sostiene que el deporte atraviesa uno de los momentos más delicados de su historia moderna. No por lo que ocurre sobre el ring, sino por lo que se cocina fuera de él. En el Capitolio de Estados Unidos, la Muhammad Ali American Boxing Revival Act avanzó un paso decisivo y con ella la posibilidad de un rediseño estructural que podría romper el equilibrio que ha sostenido al boxeo durante más de un siglo.

Desafortunadamente, nuestro deporte está en los encabezados de todo el mundo; pero por las razones equivocadas. Una entidad poderosa, valorada en miles de millones de dólares, está alzando la voz en un intento de hacerse escuchar respecto a su intención de ingresar al boxeo y dominar el deporte, eliminando a los promotores y a los organismos sancionadores como parte de ese proceso. Buscan hacerlo utilizando una ley de los Estados Unidos para ejercer control sobre los organismos mundiales y sus actividades tanto dentro como fuera de EE. UU”, sostuvo Sulaimán.

La Ley Muhammad Ali fue aprobada en 2000 como respuesta a décadas de abusos. Promotores que controlaban carreras, contratos eternos, conflictos de interés normalizados. La legislación buscó poner al boxeador en el centro, garantizar transparencia y separar funciones para evitar que una sola parte controlara todo el negocio.

Casi 25 años después, el proyecto de reforma promete actualizar ese espíritu. El Comité de Educación y Fuerza Laboral aprobó la iniciativa por 30 votos a favor y cuatro en contra. Entre las enmiendas hay avances incuestionables. El pago mínimo por asalto subiría de 150 a 200 dólares. La cobertura médica mínima aumentaría de 25 mil a 50 mil dólares. Se endurecen los requisitos de exámenes médicos y se limitan los contratos a un máximo de seis años.

También se fortalece la agencia libre. Un boxeador podría negociar con otros promotores o UBO 30 días antes del vencimiento de su contrato. Si pasa seis meses sin pelear, tendría derecho a una compensación equivalente a 10 veces el mínimo por round.

Sobre el papel, el proyecto parece escrito para proteger al peleador. El problema, según el WBC, es la letra pequeña. 

La reforma abre la puerta a la creación de una Unified Boxing Organization, una figura legal que permitiría a empresas privadas organizar ligas cerradas con sus propios campeonatos, rankings y cinturones. Un sistema similar al de las artes marciales mixtas donde la UFC dicta el orden del deporte.

Sulaimán advierte que ese modelo no busca mejorar el boxeo, sino apropiarse de él. Crear cinturones propios implicaría vaciar de valor a los títulos históricos del WBC, WBA, IBF y WBO, que durante décadas han sido el máximo símbolo de legitimidad deportiva.

“El dinero puede comprar muchas cosas, pero no la historia del boxeo”, escribió Sulaimán para sostener la postura de su organismo. 

El temor es que una sola corporación concentre el poder económico, legal y deportivo. Que el boxeo deje de ser un sistema imperfecto pero plural, para convertirse en un producto controlado desde una oficina. 

Share