Cientos de familias acudieron a atestiguar la mística celebración que representa la purificación y destrucción de la maldad humana
Redacción Entorno Informativo
Como cada año, cientos de familia acudieron a las distintas ramadas de la etnia Yaqui, para presenciar los rituales de la quema de máscaras con motivo del Sábado de Gloria.
En los distintos asentamientos, desde las colonias Coloso, Ranchito y Revolución, los integrantes de la etnia llevaron a cabo una de las ceremonias culminantes de la Cuaresma ante la presencia de niños, jóvenes y adultos.
Desde temprano las familias empiezan a llegar equipados con sombrilla, agua, sillas, otros llevan lonche y carpas para colocarse en los alrededores y esperar las ceremonias.
A su vez, los integrantes de la etnia desde las primeras horas del día preparan su espacio para recibir a visitantes y participantes, con el riego de la explanada donde más tarde realizan los rezos por la muerte de Cristo, la danza del venado y pascola, el canto de gloria y la esperada quema de máscaras.
A lo largo de la mañana, personas de todas las edades, así como comerciantes ambulantes, siguieron de cerca los recorridos previos al momento en que los fariseos se despojaron de las máscaras utilizadas durante los rituales de este 2026, en un acto cargado de simbolismo.
La quema de las máscaras representa la purificación y la destrucción de la maldad humana asociada al sacrificio de Cristo, de acuerdo con integrantes de la comunidad yaqui.
Para garantizar que esta celebración se desarrolle en un entorno seguro, el Ayuntamiento de Hermosillo colabora a través de la Coordinación Municipal de Protección Civil, que supervisa las condiciones del lugar y apoya en la prevención de incidentes durante las actividades.
A esta ceremonia, se sumó Servicios Públicos Municipales cuyo personal se encargó de la limpieza del área junto con integrantes de la comunidad para contribuir juntos en generar condiciones adecuadas para el sitio.
Presenciar estas manifestaciones de identidad y tradición es para cientos de asistentes, una experiencia que trasciende generaciones y que año con año los motiva a regresar a las distintas ramadas durante la Cuaresma.

