Chris Sale descarta utilizar sistema VAR por decisión personal

Chris Sale descarta utilizar sistema VAR por decisión personal

El as de los Bravos aseguró que jamás solicitará revisión con el Automated Ball-Strike System, el nuevo “VAR” del beisbol

AGENCIAS

Chris Sale aseguró que nunca pedirá un reto con el nuevo sistema ABS, pese a que MLB permite a pitchers, catchers y bateadores desafiar directamente las decisiones en la zona de strike.

Mientras MLB estrena su versión del “VAR” con el nuevo Sistema de Reto ABS, uno de los competidores más intensos del beisbol ya tomó una postura radical. Chris Sale no lo usará. Nunca. 

En una temporada donde los lanzadores podrían verse tentados a desafiar cada decisión cerrada en la zona de strike, el zurdo de los Bravos de Atlanta decidió imponerse una regla personal: no pedirá revisiones. No importa la situación. No importa el inning. No importa lo que esté en juego.

“Soy codicioso, y lo sé. Creo que todos son strikes”, reconoció Sale con franqueza. “Me gustan los pitcheos en la esquina que podrían estar un poco afuera”.

Su argumento va más allá de la rebeldía o la nostalgia por el beisbol tradicional. Para Sale, el autocontrol es parte de su competitividad. Sabe que su naturaleza lo llevaría a retar casi cualquier marcación cerrada, y por eso prefiere eliminar la tentación desde el principio.

El Automated Ball-Strike System (ABS) no reemplaza completamente a los ampayers detrás del plato. A diferencia de otros deportes donde el videoarbitraje puede intervenir de oficio, en MLB funciona mediante retos.

Cada equipo tiene un número limitado de desafíos por juego. Pero aquí está la diferencia clave: no es el manager quien decide, sino directamente los jugadores en el terreno.

El pitcher, el catcher o el bateador pueden solicitar el reto inmediatamente después del lanzamiento, haciendo un gesto específico. No hay revisión desde el dugout, ni consulta con el cuerpo técnico. La decisión es instantánea y personal.

Si el jugador tiene razón, el equipo conserva el reto. Si se equivoca, lo pierde.

Ese detalle es precisamente el que inquieta a Sale.

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