La presidenta Claudia Sheinbaum planteó ajustar las entregas de agua al país vecino según las lluvias registradas, bajo el marco del tratado bilateral de 1944.
Durante su conferencia, Claudia Sheinbaum explicó que, aunque la evaluación suele ser cada cinco años, se busca una mayor frecuencia basada en la disponibilidad del recurso. Detalló que las condiciones de sequía entre 2020 y 2025 dificultaron los compromisos previos, por lo que las entregas actuales dependen de los niveles en presas internacionales. La mandataria aseguró que el acuerdo sigue vigente y se cumple con variaciones menores en los tiempos de ejecución.
La propuesta busca evitar afectaciones al consumo humano y a las actividades agrícolas en el norte de México. Para ello, se mantiene un diálogo constante con gobernadores de estados fronterizos y productores, quienes han mostrado disposición para avanzar sin comprometer el riego local. Este replanteamiento surge ante la variabilidad climática actual, intentando equilibrar las obligaciones internacionales con las necesidades hídricas internas de la población mexicana.
El manejo de las cuencas del Río Bravo y el Río Colorado es un tema de alta sensibilidad diplomática y social. La flexibilidad en las entregas permitiría a México administrar mejor sus reservas durante años de escasa precipitación, evitando crisis de desabasto en ciudades fronterizas. Esta estrategia de revisión anual pretende dar certidumbre a ambos países sobre el flujo del vital líquido en un contexto de calentamiento global.

