Empresas ven difícil reducir jornada sin impacto financiero

El avance de la reforma para reducir la semana laboral en México enfrenta resistencia en el sector empresarial, debido a los altos costos que implica su implementación y adaptación operativa.
Especialistas y organismos empresariales advierten que la disminución de la jornada de 48 a 40 horas, sin reducción salarial, generará presiones significativas en la nómina, al obligar a contratar más personal o pagar horas extra para cubrir turnos.

De acuerdo con estimaciones, los costos laborales podrían incrementarse entre 5% anual por trabajador y hasta 25% en algunos sectores, dependiendo del tamaño de la empresa y su capacidad de ajuste.
El impacto es especialmente preocupante para pequeñas y medianas empresas, que operan con márgenes limitados y podrían enfrentar gastos adicionales considerables en cuotas, impuestos y reorganización interna.
Ante este escenario, compañías han optado por aplazar cambios inmediatos y enfocarse en estrategias como automatización, optimización de procesos y control de gastos para mitigar el impacto financiero.
La reforma contempla una implementación gradual hasta 2030, con el objetivo de permitir que empresas y trabajadores se adapten progresivamente; sin embargo, el sector privado insiste en que se requieren incentivos y mayor flexibilidad para evitar afectaciones a la competitividad y al empleo.
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