Con la finalidad de frenar el tránsito irregular de personas, la administración estadounidense ha intensificado su estrategia de vigilancia en la zona limítrofe con México. Mediante una serie de alertas emitidas por la representación en Tijuana, se dio a conocer que el territorio es monitoreado permanentemente por sofisticadas aeronaves no tripuladas. La oficina diplomática subrayó que el gobierno de Donald Trump mantiene una política estricta para disuadir a quienes busquen ingresar sin documentos, declarando que “Estados Unidos tiene ojos en el cielo sobre la frontera sur. Estos drones avanzados patrullan la frontera día y noche, 24/7. No intentes cruzar ilegalmente; solo terminará mal”.
Simultáneamente, los esfuerzos por asegurar la división entre ambas naciones se han expandido al entorno acuático del río Bravo. Este domingo, la embajada de Estados Unidos en México compartió actualizaciones referentes a la colocación de obstáculos flotantes diseñados para impedir el paso por el afluente. La legación fue clara al señalar que la infraestructura de defensa no se limita al suelo terrestre, advirtiendo que: “El muro en la frontera sur no está sólo en tierra. Si intentas cruzar el río Bravo, encontrarás barreras flotantes y vigilancia constante. Cada milla de la frontera está reforzada para detener cruces ilegales entre puertos de entrada”.
Bajo el liderazgo de Ronald Johnson, exintegrante de las fuerzas especiales y veterano de la CIA que funge como embajador, se ha realizado un llamado contundente para que los migrantes que se dirigen al norte retornen a sus lugares de origen. El mensaje, reforzado con material audiovisual que muestra una extensión de boyas que según Washington alcanza los 800 kilómetros, alerta sobre los peligros mortales y la certeza de las consecuencias legales tras la captura. La directriz final de la sede diplomática fue categórica: “Regresa. No pongas tu vida en riesgo. Serás detenido y deportado. #NiLoIntentes”.
