Hablando Franco

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Judith Franco Ainza

Autoridades de Salud quedan a deber en caso de sueros contaminados

El caso de los sueros contaminados continúa dando de qué hablar, sobre todo porque en el reciente cateo efectuado en una sucursal de la clínica hermosillense efectuado en Ciudad Obregón hallaron más de 200 frascos con soluciones salinas y de éstos 178 ya estaban preparados, y quien sabe en qué condiciones se prepararían.

Y esto exhibe, una vez más, la negligencia de las autoridades de Salud que evidentemente nunca revisaron cómo operaba este establecimiento, que vale la pena señalar no es el único en la entidad.

Hoy todos los ojos están puestos en el médico que está prófugo y lo señalan con índice de fuego, sin embargo, ¿Qué pasó con la Coesprisson y demás instancias ligadas a la supervisión de este tipo de situaciones?

¿En qué condiciones operan este tipo de clínicas, incluyendo las que realizan en consultorio procedimientos que involucran uso de anestesia y quien sabe qué tipo de sustancias, de donde milagrosamente los pacientes salen con vida?

Lo que es una realidad, que la autoridad ha sido omisa y negligente, lo que ha costado la vida, no solo de estas ocho personas por el caso de los sueros contaminados, sino hay otras más en otros procedimientos que en el mejor de los casos han quedado con secuelas y tampoco han recibido justicia.

Necesario modificar Ley para menores causantes de delitos de alto impacto

Ni siquiera puedo pensar en el dolor que embarga a la madre de la joven quinceañera asesinada en Puerto Peñasco, por dos “amigas”, menores de edad, quienes con lujo de sadismo acabaron con la vida de Leyla Monserrat, mismas que fueron procesadas y recibieron sanciones irrisorias.

Entendemos la frustración y el dolor de la mamá que perdió a su hija y quien este año en su cumpleaños no la pudo abrazar, y tristemente así será el resto de su vida, sin embargo, como señala el presidente del Supremo Tribunal de Justicia, Rafael Acuña Griego, la sentencia se efectuó con base a la Ley que protege a las y los adolescentes.

De ahí que sería bueno que las y los legisladores, en casos como este o el del quinceañero que asesinó a dos maestras en Michoacán, a quien también piden juzgar como adulto, y, sin embargo, no se logrará, analicen modificar las leyes para casos específicos, con brutal ferocidad, como los que hemos atestiguado.

Pero, además, vale la pena preguntarnos ¿cómo llegaron a ese nivel esas jóvenes que asfixiaron a su amiga? O ¿ese muchacho que disparó contra sus maestras?, ¿Qué les cruzó por la cabeza?, ¿En qué entorno se encuentran o encontraban?

Y lo más importante ¿Recibirán una real rehabilitación? ¿Serán personas de bien al egresar de donde se encuentren?

Realmente las condiciones actuales en que muchos jóvenes se encuentran son preocupantes ante las influencias que reciben sin que los padres se enteren, creyendo que están seguros en los hogares, sin imaginar lo que entra en sus dispositivos móviles.

Ni qué decir de la facilidad con que se puede tener acceso a drogas y no solo las tradicionales, sino productos duros, agresivos y sumamente adictivos como el crystal, el fentanilo y una nueva sustancia que está desgraciando la vida de muchos.

Hay mucho trabajo qué hacer tanto por parte de los padres y madres de familia, pero también por los vecinos que si advierten algo deben hacerlo saber a los padres, ni qué decir de maestros y por supuesto de las autoridades, tanto en la prevención como en la contención, porque de lo contrario, quien sabe cuál sea el futuro para muchas y muchos jóvenes.

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