La influencer Kim Shantal no pudo demostrar ante la justicia las afectaciones a su carrera que denunció tras los comentarios de Lizbeth Rodríguez.
A pesar de haber argumentado una pérdida severa de contratos y reputación, Kim Shantal vio cómo el juez desestimaba su demanda por daño moral el pasado fin de semana. Según los detalles del proceso, las pruebas presentadas no fueron suficientes para establecer un vínculo directo entre las palabras de su contraparte y su situación profesional. La resolución fue contundente al mencionar que los contratos que la joven afirmaba haber perdido debido a la polémica ya no estaban vigentes desde antes de que estallara el conflicto en redes sociales.
Tras el veredicto, Kim Shantal se convirtió en el blanco de un reto público para una pelea “vale todo”, propuesto por la ganadora del juicio. Este nuevo capítulo de la rivalidad ha provocado que el nombre de la influencer sea tendencia, aunque ella se ha mantenido en silencio respecto a si aceptará el enfrentamiento físico o si buscará una instancia legal superior. La derrota en los tribunales representa un golpe significativo para su estrategia de defensa de imagen, tras un año de sostener que había sido víctima de mentiras y difamación.
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El origen de la disputa se remonta a las insinuaciones sobre un romance con Juan de Dios Pantoja, lo cual detonó una crisis mediática en el entorno de los creadores de contenido más populares de México. Kim Shantal había expresado estar “harta de las mentiras” antes de iniciar el proceso, buscando una sanción que finalmente no ocurrió. La falta de evidencia concreta sobre el daño económico real fue el factor determinante que llevó al juez a absolver de toda responsabilidad a la persona señalada en la demanda.
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El ambiente en plataformas como Instagram y TikTok permanece dividido entre quienes apoyan la resolución y quienes consideran que la imagen de la afectada sí sufrió consecuencias. Por ahora, el enfoque se ha desplazado de las leyes a la provocación en redes, donde el reto de la pelea sin reglas ha ganado más atención que el propio fallo judicial. El futuro profesional de la joven queda bajo observación, mientras intenta retomar sus proyectos y colaboraciones tras este revés jurídico que ha durado casi doce meses.

