Logra México su menor tasa de inflación anual en un lustro al situarse en 3.69 por ciento al cierre de 2025

Logra México su menor tasa de inflación anual en un lustro al situarse en 3.69 por ciento al cierre de 2025

Una desaceleración significativa en el costo de vida experimentó la economía mexicana durante el pasado ciclo anual, alcanzando un indicador del 3.69 por ciento al término de diciembre. Según los reportes más recientes del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), este resultado constituye la cifra más alentadora para una clausura de año desde el 2020. Esta tendencia fue posible gracias a que los productos provenientes del campo mostraron un comportamiento favorable, compensando las presiones detectadas en otros rubros del consumo familiar.

El Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) reveló que el dato final superó las proyecciones de los analistas financieros, quienes anticipaban un cierre cercano al 3.8 por ciento respecto al año previo. Con este desempeño, el país logró mantenerse dentro de los parámetros de estabilidad definidos por el Banco de México, cuyo objetivo se establece en un tres por ciento con un margen de variabilidad de un punto porcentual. Particularmente en el último mes del año, el avance mensual fue de apenas 0.23 por ciento, marcando el ritmo de crecimiento más bajo para un diciembre en los últimos trece años.

No obstante, el indicador subyacente —que mide las variaciones de precios a largo plazo omitiendo los bienes más volátiles como energéticos o alimentos frescos— terminó el periodo en 4.33 por ciento. Este rubro, que se situó por encima de la meta oficial, registró su variación más elevada desde el 2023. Los factores que impulsaron este índice fueron principalmente el sector educativo, con un alza del 5.82 por ciento, seguido por los alimentos procesados, bebidas y tabaco con un 5.22 por ciento. Asimismo, otros servicios esenciales como la telefonía móvil, el mantenimiento automotriz y las consultas médicas experimentaron incrementos que superaron la barrera del cinco por ciento anual.

El contraste dentro de la canasta básica fue evidente, pues mientras la cifra general bajó, las proteínas animales de origen bovino sufrieron alzas considerables en el transcurso de doce meses. El costo del bistec se elevó un 17.60 por ciento, mientras que las vísceras y los retazos de res escalaron hasta un 19.27 por ciento; por su parte, la carne molida y el jamón también presentaron subidas superiores al diez por ciento. Quienes optaron por consumir alimentos fuera del hogar también resintieron el ajuste, ya que los establecimientos como taquerías, fondas y loncherías elevaron sus costos en un 8.54 por ciento anual, triplicando en algunos casos el ritmo del encarecimiento general.

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