Agencias
El mexicano contribuyó con su equipo que se impuso por 3-1 ante Burnely
El delantero mexicano Raúl Jiménez anotó este sábado un gol ante el Burnley con el que llegó a 14 penales anotados en 14 intentos, pero dejó un momento sumamente emotivo luego de dedicar el tanto a su padre, quien falleció el pasado 11 de marzo, además de terminar el juego entre lágrimas.
Jiménez no fue titular en el duelo de hoy, pero tuvo un impacto inmediato cuando ingresó al terreno de juego hasta el minuto 82 y provocó la pena máxima que él mismo cobró y convirtió, para posteriormente señalar al cielo por la muerte de su papá, Raúl Jiménez Vega.
Este sábado 21 de marzo, Raúl Jiménez jugó su primer partido luego del fallecimiento de su padre y logró anotar uno de los tres goles con los que su equipo se impuso 3-1 ante el Burnley.
Tras marcar desde el manchón penal, Jiménez se arrodilló y levantó los brazos hacia el cielo, dedicando su anotación a su papá. Incluso, cuando finalizó el encuentro, el delantero mexicano derramó algunas lágrimas en lo que evidentemente fue un momento muy emotivo para él.
Jiménez ingresó al terreno de juego cuando el partido estaba tenso, porque el Burnley había exigido en un par de ocasiones al guardameta Bernd Leno, pero hizo gala de su experiencia y fue parte importante del cambio de tendencia que derivó en el penalti que puso cifras definitivas.
Pese al momento emocional, Jiménez asumió la pena máxima —que es su especialidad— y estuvo cerca de fallar; detuvo dos veces su carrera y no logró engañar al eslovaco Martin Dúbravka, quien estuvo muy cerca de atajarlo, pero Raúl mantuvo su estadística positiva y homenajeó a su padre.
En cuanto la pelota tocó las redes, Jiménez se hincó sobre el terreno de juego y levantó sus dos brazos señalando al cielo mientras sus compañeros Harrison Reed y Samu Chukwueze se acercaron a celebrar con él; el primero de estos dos le dio un tierno abrazo.
Pero no fue todo, sino que, una vez se escuchó el silbatazo final, su compañero de posición y quien arrancó el juego -Rodrigo Muniz- se acercó a abrazarlo y darle algunas palabras seguramente de aliento tras el momento complicado que vive en el aspecto personal.
Posteriormente, el delantero canterano del América fue a regalar su camiseta a un niño en la grada y allí fue donde más afectado se le vio, pues las cámaras lo captaron limpiándose las lágrimas antes de recibir un cálido abrazo y también palabras por parte de su entrenador, Marco Silva.

