De acuerdo con cifras de la Fundación Nueva Generación Sonora; Durante 2025 se tuvieron cifras históricas por lo que urge fortalecer la prevención y reacción inmediata
Redacción Entorno Informativo
La desaparición de niñas, niños y adolescentes en Sonora exige una respuesta sostenida, coordinada y efectiva. Datos del Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas muestran que, en los últimos diez años, mil136 personas menores de edad han sido reportadas como desaparecidas en el estado, y más de un tercio (37%) continúa sin localización.
De acuerdo con información de la Fundación Nueva Generación Sonora, el dato más relevante es que 2025 fue un año histórico, con un repunte que obliga a redoblar esfuerzos para prevenir, reaccionar con rapidez y proteger a niñas, niños y adolescentes desde sus entornos más cercanos.
En comunicado establece que este comportamiento no surge de un solo factor: está relacionado con riesgos en el hogar, en internet y en el entorno social que elevan la exposición.
De acuerdo con especialistas consultados por la Fundación, las desapariciones de personas menores de edad se presentan principalmente en tres contextos: conflictos familiares marcados por violencia o rupturas; enganche a través de redes sociales mediante falsas ofertas de empleo o relaciones de confianza; y condiciones de vulnerabilidad como pobreza, movilidad forzada o ausencia de redes de cuidado.
Estos escenarios incrementan el riesgo de delitos graves, incluida la trata de personas y la explotación sexual.
“Cuando desaparece una niña o un niño, no es un hecho aislado: es una señal de alerta sobre fallas en la protección, la prevención, el acompañamiento familiar y la reacción institucional. Cada minuto cuenta y una activación inmediata puede marcar la diferencia”, señaló Michelle Lucero, directora de la Fundación Nueva Generación Sonora.
La experiencia nacional e internacional muestra que la denuncia inmediata, la activación oportuna de mecanismos como Alerta Amber, y la coordinación entre autoridades, escuelas, familias y comunidad incrementan las probabilidades de localización con vida. Por ello, es clave reforzar educación digital, rutas de reporte claras, y capacidades de respuesta rápida en los primeros momentos.
Desde Fundación Nueva Generación Sonora reiteramos que proteger a niñas, niños y adolescentes no admite demoras. La prevención de desapariciones es una responsabilidad compartida que requiere información útil, acciones verificables y coordinación permanente para garantizar entornos seguros donde puedan crecer con dignidad y libertad.
