Reconocida a nivel internacional por su participación en exitosas sagas cinematográficas como “Ant-Man” y “El hobbit”, la actriz Evangeline Lilly ha compartido recientemente con su comunidad de seguidores una actualización crítica sobre su estado de salud. Por medio de su perfil oficial en la red social Instagram, la intérprete canadiense dio a conocer que padece una Lesión Cerebral Traumática (TBI por sus siglas en inglés). La artista detalló que se encuentra en una etapa de asimilación respecto a las secuelas cognitivas que ha comenzado a experimentar y que anteriormente confundía con otros procesos biológicos.
Sobre el dictamen de los especialistas, la actriz fue contundente al publicar: “El veredicto está en… Tengo daño cerebral por mi TBI. Es reconfortante saber que mi declive cognitivo no es solo la peri-menopausia, pero es incómodo saber lo que será una batalla cuesta arriba para tratar de revertir las deficiencias”. En su mensaje, también aprovechó para mostrarse sumamente agradecida con todas aquellas personas que han estado pendientes de su evolución y que le han hecho llegar muestras de apoyo y plegarias en este momento de incertidumbre médica.
El origen de esta condición se remonta a mayo de 2025, fecha en la que Lilly sufrió un percance mientras se encontraba en una playa de Hawái. De acuerdo con la información disponible, la actriz se desvaneció repentinamente, lo que provocó una caída frontal en la que su rostro e impactó directamente contra una roca. Fue este golpe seco el que desencadenó la lesión traumática que hoy afecta sus funciones cerebrales y que la mantiene bajo un estricto seguimiento para intentar mitigar las deficiencias detectadas.
Desde una perspectiva clínica, portales especializados como Medline Plus definen este tipo de lesiones como daños abruptos causados por sacudidas, impactos o golpes violentos en la cabeza. Aunque existen lesiones penetrantes, el caso de la actriz se cataloga como una lesión cerrada, la cual puede manifestar una amplia gama de signos. Entre los síntomas comunes se encuentran las náuseas, cefaleas, aturdimiento, alteraciones en el gusto o el oído, así como fatiga extrema. No obstante, los cuadros más complejos suelen incluir convulsiones, dilatación asimétrica de las pupilas, entumecimiento de las extremidades, pérdida de la coordinación motriz y problemas severos de memoria, atención y lenguaje, factores que componen el complejo panorama que la intérprete enfrenta actualmente.
