Huesos sugieren que princesas egipcias pudieron usar armas

Huesos sugieren que princesas egipcias pudieron usar armas

Un análisis de restos reales de hace unos 4 mil años encontró señales de actividad física repetitiva compatibles con arquería y manejo de armas

Un nuevo análisis de restos humanos encontrados en Dahshur, Egipto, plantea que algunas mujeres de la realeza egipcia pudieron haber utilizado armas durante su vida. Los investigadores identificaron modificaciones en huesos de brazos y manos compatibles con movimientos repetitivos relacionados con actividades físicas exigentes.

La investigación, publicada en julio de 2026 en la revista Frontiers in Environmental Archaeology, examinó los restos de seis integrantes de contextos reales que vivieron aproximadamente entre 1850 y 1700 antes de Cristo. El grupo incluye al rey Hor, cuatro princesas identificadas y una mujer cuya identificación como la princesa Sathathormeryt todavía es provisional.

Uno de los casos destacados es el de Ita, quien murió entre los 28 y 34 años y presentó un desarrollo especialmente marcado en zonas musculares de la parte superior del cuerpo. Los investigadores consideraron que las modificaciones en sus brazos y manos eran compatibles con movimientos repetitivos de agarre, similares a los necesarios para utilizar una daga o una maza, objetos relacionados con su entierro.

En otros restos también aparecieron señales compatibles con actividades de arquería. Itaweret presentó un desarrollo importante en brazos, hombros y pecho, mientras que Khenmet mostró modificaciones que los investigadores relacionaron con movimientos repetitivos. En el caso de Noub-Hotep, las señales encontradas en sus antebrazos y mano derecha coincidieron con la presencia de flechas depositadas en su tumba.

Los científicos advierten que estos resultados no demuestran que las mujeres fueran guerreras ni que participaran en batallas. Las armas pudieron tener funciones simbólicas o rituales, pero la combinación de los objetos funerarios con las modificaciones observadas en los huesos sugiere que algunas también pudieron utilizarlas en vida. Estudios futuros de ADN antiguo e isótopos podrían aportar más información sobre estas mujeres y su forma de vida.

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