El actor británico murió en Los Ángeles después de más de una década enfrentando problemas de salud y dejó una carrera marcada por personajes de culto.
Tim Curry, uno de los actores más versátiles y reconocidos del cine, teatro y televisión, murió a los 80 años en su casa de Los Ángeles. Su representante confirmó que el intérprete falleció en paz la noche del martes 25 de agosto, aunque por ahora no se ha dado a conocer públicamente la causa de muerte.
Curry nació el 19 de abril de 1946 en Cheshire, Inglaterra, y comenzó su trayectoria artística en los escenarios londinenses. Su gran salto llegó con The Rocky Horror Picture Show (1975), donde interpretó al extravagante Dr. Frank-N-Furter, personaje que había encarnado previamente en la versión teatral. La película se convirtió en un fenómeno de culto y consolidó al actor como una figura única de la cultura popular.
Para una generación de espectadores, sin embargo, su rostro quedó asociado para siempre con Pennywise, el aterrador payaso de la miniserie It de 1990, basada en la novela de Stephen King. Su interpretación convirtió al personaje en uno de los villanos más recordados del género y continuó siendo comparada durante décadas con la versión posterior interpretada por Bill Skarsgård.
La carrera de Curry también incluyó películas como Clue, Annie, Home Alone 2: Lost in New York, Muppet Treasure Island y The Three Musketeers. En Broadway recibió tres nominaciones al premio Tony y también desarrolló una importante trayectoria como actor de voz, por la que obtuvo un premio Daytime Emmy.
En 2012, Curry sufrió un derrame cerebral que le dejó importantes secuelas y redujo considerablemente sus apariciones frente a las cámaras. Aun así, continuó trabajando principalmente como actor de voz y tuvo participaciones ocasionales en producciones y homenajes a The Rocky Horror Picture Show. En 2025 publicó sus memorias, Vagabond, donde reflexionó sobre su vida, su carrera y las consecuencias que tuvo aquel episodio de salud.
La muerte de Tim Curry pone fin a una trayectoria de casi seis décadas en la que consiguió algo poco común: convertirse simultáneamente en un referente del teatro, el cine de culto, el terror y la animación. Su Pennywise y su Frank-N-Furter permanecerán como dos de las interpretaciones más emblemáticas de la cultura popular.

