La mandataria afirmó que México no encubrirá a nadie, pero advirtió que cualquier acusación debe estar respaldada jurídicamente.
La presidenta Claudia Sheinbaum reiteró que en México no habrá detenciones contra funcionarios acusados de vínculos criminales si no existen pruebas contundentes que sustenten las acusaciones.
La declaración ocurrió tras los señalamientos del Departamento de Justicia de Estados Unidos contra el gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y otros nueve funcionarios relacionados con presuntos nexos con el narcotráfico.
Sheinbaum insistió en que su administración “no protege a nadie”, aunque defendió el respeto al debido proceso y al Sistema Penal Acusatorio vigente en México desde 2015.
“Para detener a alguien tiene que haber pruebas, no dichos, no inventos”, sostuvo la mandataria al cuestionar el contenido del expediente presentado por autoridades estadounidenses.
La presidenta indicó que el tratado de extradición entre ambos países obliga a presentar información y evidencias suficientes para justificar una eventual captura o entrega de personas reclamadas por otro gobierno.
El gobierno mexicano y la Fiscalía General de la República han solicitado a Estados Unidos ampliar la información y entregar mayores elementos probatorios relacionados con las acusaciones contra Rocha Moya.
La polémica ha provocado un intenso debate político en México y un aumento de la tensión bilateral con Washington, en medio de nuevas presiones estadounidenses contra funcionarios presuntamente ligados al narcotráfico.
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